
Dicen que cuando habla,su voz enardece yendo más allá del séquito de seguidores, traspasa una gran parte del pueblo estadounidense ,ésto en un aspecto mensurable se puede confirmar con la victoria de los comicios generales,el pasado 4 de Noviembre que con la cifra de 365 millones de votos(cifra que no supera las elecciones generales de 1996 cuando Clinton ganó a Bob Dole) apostaron por Barack Obama para que fuese el nuevo presidente de los EEUU. El primer presidente negro de la historia de este país.
No es para menos,y es que de su casi sapiencial oratoria,sale una reveladora dialéctica en cada discurso.Una palabra suya basta para alentar y orientar plenamente confianza a su pueblo.
Dicen que está formado por una madera de superación y talante generacional,digno de ser un hombre omnímodo en la cúspide del poder,imperando porque no la nación del capitalismo.Parece ser que es más que eso, (al menos estimando lo que dicen algunos votantes del susodicho,los que parecen profesar el delirio obamista).Le han llovido las buenas críticas,en casi todos los medios de comunicación con la obviedad de un salvo o precedente los (recelosos mandatarios del comunismo y alguno que otro gobernante de las teocracias islámicas)pero sin duda,halagado en los no pocos superfluos capiteles del elogio,exibiéndolo como una deidad terrenal.Figura jamás vista,con tesón probablemente inédito.¿Personaje mitológico o mítico,quizá.?Eso parece,con relativa certeza que trasciende de toda parafernalia mediática,de eslogan lucrativo,asesores publicistas,tácticos,intelectuales de retórica que promueven falsas promesas.
Será porque ésta la lleva muy dentro.Aunque todo queda por verse.
Mirándolo desde una perspectiva diferente, no próxima a aquéllos que sólo son entendidos en política e ideas,se puede tratar de un sueño (afro)americano.
Y no es para menos,así se confirmó el pasado 20-E,irrumpiendo con frío la costosa ceremonia de inauguración,en el National Mall,ante la belleza sobria del neoclasicismo del capitolio.Ante el clamor de 2.000.000 congregantes,y más de 60 operativos oficiales . Se reunieron famosos de la talla de Steven Spilver,Beyonce,Elysabeth Alexander,
y la gran Arentha Franklin,entre otros.
Diríase que estas últimas hicieron presencia notoria,(al menos pesonalmente).
La poetisa(Elysabeth Alexander) denotó a modo de verso,la realidad de EEUU,reanudó el sentimiento de conciencia,halló los errores,y propuso la concordia humana.Sobre -la soberana del soul- Arentha Franklin,que a pesar del tiempo ,sostuvo voz ,puso el cántico tan emocionante como afroamericano en el acto.Arriba fue, ante la austeridad de una escalinata, levantada bajo el sudor de exclavos negros,sangre sureña que levantó palmo a palmo el edificio que hoy preside un negro.
Enfrente una bandera que ondea ,en el ambiente se percibe el aire de tortura y el honor a aquéllos como Martin luther King, Al Sharpton, Jesse Louis Jackson,entre otros que sacrificaron sus vidas por la igualdad de derechos,por una sociedad más justa.
Negros eran Negros, sí,los que iban a la deriva ,sin aliento intentaban alcanzar una oportunidad en sus vidas, inscritos con el sello en sus pieles de la esclavitud.Inmigraban viviendo, discriminados clamando en sus conciencias que este momento llegaría a existir.Y así fue.Ahora se percata en cada afroamericano o no, el honor de muchos que murieron por ver este día,con la sastifación de: ha servido par algo.Ahora un presidente de los EE UU es negro.
Tal vez se libró de su brillante forma de hablar en la ceremonia,pero sin duda se ha hecho ejemplo con su pasmosa decisión en ese cambio, con la humanidad en sus convicciones,y su fe en la esperanza abogando por ese "podemos".
Hoy esa sociedad ya casi despierta desligada de diferencias vislumbra muy de cerca un viraje a la igualdad reconciliadora,y cambios en políticas nefastas.Ésa misma sociedad elige a un negro como presidente,esa misma sostiene en sus manos el primer negro que tiene el poder sobre todo el mundo.
Ahora la historia de EEUU comienza a ser diferente,a inscribirse en la escucha de un pueblo que también pretende cambiar, gritando: cambio.